Los niños y las niñas de hoy…
Agosto 26, 2008
Hace unos días tuve la oportunidad de atender a unas niñitas entre ocho y nueve años que en primera instancia llegaron a compartirme sobre un conflicto que tenían. Después de un rato de escuchar sus historias; la situación fue cambiando de tónica. De pronto me encontré escuchando a niñas con historias de “mujeres”. Hablaban de celos, relaciones de noviazgo, modas y por supuesto de sexo.
No pude evitar remontarme a mi infancia. Recuerdo que a esa edad yo jugaba con mi hermana de muñecas, andaba en bicicleta. El programa que me permitían ver era el Chavo del Ocho y hago la aclaración de que en ese entonces ni tan siquiera entendía su contenido. Además recuerdo que me permitían ver algunas fábulas, como la de los Picapiedra y la del Pájaro carpintero. Read more
¿ Por qué debo hablar de sexo con mis hijos (as) ?
Julio 7, 2008
El mundo en el que vivimos hoy en día esta saturado de sexualidad por doquier, y es que aunque a muchos no nos agrade… el sexo vende. Por eso mucha de la publicidad que vemos en la televisión, en periódicos, revistas, vallas y otros; toman como ilustración cuerpos esbeltos solos o en pareja, besos apasionados, caricias, miradas insinuantes… Socialmente se ha “cosificado” el cuerpo de la mujer. Se vende por doquier la imagen de mujeres que tras el “disfraz” del modelaje se exhiben en bailes y movimientos insinuantes. El cuerpo de la mujer se ha transformado en una forma de comerciar productos y hasta programas de televisión.
Nuestros niños y niñas están siendo sobreexpuestos y bombardeados con temas e imágenes cargados de sexualidad y sensualidad, por esto es que desde muy tempranas edades comienzan a sentir curiosidad por temas de tipo sexual.
Hace pocos días estaba en mi casa viendo las noticias del medio día. En esta edición presentaron una noticia sobre los derechos de personas homosexuales y para ilustrar la nota, pusieron imágenes de parejas homosexuales mientras se besan y se acarician, algunas con poca o nada de ropa; se veían torsos, espaldas donde inician y casi donde terminan…. En ese momento pensé: ¿cuántos niños y niñas estarán a esta hora almorzando en sus casas, porque vienen o van para la escuela y están viendo esta noticia? Pensaba incluso en la respuesta que un padre/madre pudiera darle a su hijo(a) si le preguntase porqué dos hombres se besan…
Preguntas referidas a sexo oral, anal, perversiones, fetichismo y más, pueden andar rodando por la cabeza de muchos preadolescentes y adolescentes. Conductas más sexualizadas de lo normal, excesos de autoestimulación son también señales de que hay urgencia de abordar el tema
Es inevitable, sus hijos(as) en algún momento tendrán alguna pregunta o duda con respecto al sexo y usted es la primera persona a la que deberían acudir. Muchos lo hacen. Sin embargo, la calidad de la respuesta verbal y no verbal que demos, es lo que va a abrir o a cerrar la puerta a una próxima pregunta.
Bien dice el libro de Eclesiastés al señalar que “todo tiene su tiempo”. Esto mismo lo han formulado en numerosas teorías, hombres y mujeres que han estudiado el desarrollo psicosexual del niño y la niña y que inclusive señalan la existencia de diversas etapas en el desarrollo (Piaget, Freud; M. Klein y otros). Sin embargo, el mundo globalizado nos lleva en ocasiones a brincarnos estas etapas, porque tenemos que retomar preguntas que nuestros niños al día de hoy hacen.
Hace algún tiempo tuve la oportunidad de conocer el caso de una niña que es referida por la maestra pues la había observado en varias ocasiones estimulando sus genitales. Estos temas es importante explorarlos a fondo pues en ocasiones están acompañados del temor o la sospecha de algún tipo de abuso sexual. Cuando la maestra comunica la conducta a sus padres, estos no responden asombrados pues en casa también la habían visto estimulándose. Refieren también que pese a que solo tiene cinco años, el juego tiene una temática de adultos: hay relaciones de novios, esposos, besos, traiciones e inclusive de “amantes” con los que engaña a los esposos. En este caso, después de varias sesiones, se devela que la niña en las noches se acostaba a dormir con una tía que día a día seguía la trama de una famosa novela que pasaban a las ocho de la noche. La novela, todos los días presentaba algunas escenas de tipo sexual que despertaron sensaciones en el cuerpo de la niña. Fue necesario entonces empezar a establecer mayores controles y trabajar con la niña lo que hasta el momento había visto.
Muchos padres y madres se asustan cuando sus hijos preguntan de sexo. Esta temática ha sido abordada por padres y madres con estilos muy propios. Algunos evaden el tema por muchos años, otros lo abordan de forma exhaustiva (cuando de pronto no es tan necesario), otros de forma escasa pues omiten información importante que los hijos requieren porque ellos (padres) se sienten incómodos, algunos recurren a tecnicismos confusos; e inclusive, no faltan aquellos que saquen a relucir la historia trillada de la cigüeña o la semillita. Recuerdo una vez que trabajé este tema con un grupo de niños de cuarto grado. Antes de iniciar la clase, una niña muy elocuente se levantó, con voz fuerte y firme se dirigió a mi diciéndome: nosotros lo que queremos saber es cómo se hacen los bebés, no nos salga con el cuento de la semillita ni de la cigüeña, díganos cómo es que llega el bebé ahí, que hace el papá para que la mamá tenga a su bebé en la panza…. Todos sus compañeros la coreaban y acompañaban con aplausos y risas de ansiedad.
Si usted se identifica con alguno de los modelos anteriores, le invito a tomar nota de las siguientes recomendaciones:
- En primer lugar, vigile los programas de televisión que ven sus hijos. Adecue los programas dependiendo de la edad. Cuando le sea posible, siéntese junto a ellos para ver y analizar el contenido de sus programas favoritos. Hay programas para niños y preadolescentes en los que a cortas edades de promueven antivalores disfrazados de modas, canciones y pseudoheroes que viven relaciones sentimentales que no corresponden a la edad de sus espectadores.
Evite caer en la creencia errónea de quienes profesan que los niños/as tienen que aprender a diferenciar el bien y el mal. Nuestros pequeños requieren de acompañamiento en este tipo de aprendizajes, son los valores morales y espirituales que se practican en el hogar y la sana comunicación con papá y mamá, los que hacen que a la larga puedan establecer esta diferencia, pero mientras los desarrollan somos nosotros los responsables de velar por ellos y ellas.
- En segundo lugar, ponga mucha atención a los que sus hijos/as preguntan. Desarrolle la habilidad de escucha. Atienda las dudas de sus hijos/as en un tiempo prudencial. Hay temas que despiertan más curiosidad, si usted no aborda el tema con prontitud, probablemente acudan a otro. En la escuela/colegio va a encontrar posibles y variadas respuestas que quizás no estén tan cercanas a la realidad.
Recuerdo que cuando trabajaba de maestra, recibí a una madre muy escandalizada que me contaba como su hija de primer grado le había llegado a contar que uno de sus amiguitos había hecho el amor. La madre horrorizada le pregunta a la niña - ¿y usted qué dijo? , la niña responde – no sé qué es hacer el amor. La madre entonces angustiada, llama a la mamá de una de sus amiguitas más cercanas y le pregunta si su niña llegó hablando de algo relacionado con hacer el amor…. Para cortar la historia; resulta que al día siguiente recibí a dos mamás, un papá y una nota de otros papás; todos me solicitaban acción inmediata. Cuando hablé con el niñito me doy cuenta que para él, hacer el amor era dar un beso, no tenía nada que ver con genitalidad y mucho menos con sexualidad. Cuanta angustia se hubieran evitado estos padres si se hubiesen detenido a escuchar con atención la historia completa.
- En tercer lugar, responda estrictamente lo que los niños/as preguntan. Una técnica para estar seguros de comprender lo que nos quieren comunicar es, devolverles la misma pregunta.- Papá ¿cómo nacen los bebés? - ¿cómo crees tú que nacen los bebés? Esta técnica le permitirá conocer que dominio del tema tiene el niño/a, que ha escuchado y qué es específicamente lo que quiere saber. El tema de la sexualidad debe ser abordado respetando el interés y la madurez del niño/a.
Es recomendable que al abordar el tema de las relaciones coitales, se apoye con algún libro. Debe ser un libro que sea para abordar el tema con niños, los libros de sexualidad para adultos pueden tener imágenes que resulten grotescas para los pequeños. Hay libros infantiles que abordan este tema ilustraciones adaptadas para ellos/as. Léanlo juntos, procure crear una atmósfera de seguridad y confianza.
- Evite la censura. Piense que si su hijo/a llega a hacerle una pregunta que usted considera “pasada de tono” es porque en algún lugar la escuchó y no resulta conveniente que le demos una tónica de “malo”, “cochino” o “pecado” a sus dudas. Nuevamente insisto en la importancia de la escucha.
Trate de contestar todo lo que le preguntan de forma serena, pausada y siempre con la verdad. La relación entre padres-hijos se fractura significativamente cuando alguna de las partes se siente engañado o traicionado.
Hablar con los preadolescentes y adolescentes de estos temas con anterioridad, les ayudará a concebir los cambios que experimentará su cuerpo con la llegada de esta etapa. Afiance el vínculo de la confianza para que si hijo/a pueda acudir a usted cuando su cuerpo empiece a actuar de manera diferente. Los cambios físicos y sensoriales en esta etapa pueden ser muy angustiantes para los chicos y chicas que no están preparados.
Hoy en día, en nuestra sociedad nos encontramos muchos adolescentes que quizás por falta de orientación y escucha están enfrentándose a la maternidad, a la paternidad, a enfermedades de transmisión sexual o a relaciones sexuales vanas y compulsivas. Por esto, sigue siendo el hogar el lugar en donde debemos redoblar esfuerzos en función de criar hombres y mujeres de valores y convicciones firmes. No permita que el mundo, la escuela, el televisor, los amigos… eduquen a sus hijos.
Bendiciones!
Por Licda. Tatiana Carrillo Gamboa.
Psicóloga y Psicopedagoga
La Comunicación en la Familia. 2da Parte
Julio 6, 2008
La buena o mala relación entre padres/madres, hijos /hijas son el resultado de un proceso de comunicación; las relaciones familiares dependen de lo que se dice, cómo se dice, del tono de la voz, de la claridad del mensaje, de los gestos que acompañaron las palabras y por supuesto de todas las percepciones que de ahí se formen.
Los problemas de comunicación en la familia tienen raíces muy profundas; desde resentimientos, reclamos que nunca se hicieron pero que en la memoria sentimental están presentes.
Los niños y niñas aprenden a comunicarse en la interacción de la familia. Es ésta la que favorece el aprendizaje de la comunicación cuando se demuestra y se aceptan los sentimientos y pensamientos de cada miembro de la familia. El estilo o la forma que emplee el niño/a con más frecuencia, lo aprenderá de su ambiente familiar. Sin embrago, existen dinámicas familiares que no fomentan esta capacidad sino que más bien son un albergue para las dificultades de comunicación. Por ejemplo:
“Callar es mejor”
“Si hablo, se empeoran los problemas”
“No le haga caso, cuando el/ella esta enojado (a) no sabe ni lo que dice”
“Yo fui quien provocó su enojo, si no me hubiera puesto de insistente tal vez no se hubiera enojado tanto, es mi culpa”
“Le cuento lo que pasó pero su papá/mamá no se puede dar cuenta”
“No dije nada porque igual no me ponen atención”
Todos estos son estilos de comunicación muy comunes en las familias. Hay una lucha por mantener “secretos” que al final de cuentas son secretos a voces porque, aunque nadie habla del tema, todos lo saben.
Existen también alianzas familiares. Por ejemplo la alianza de una madre con su hijo que se unen para enfrentar a la hija y al papá en temas de la casa; todo porque la relación de pareja no anda bien y sienten la necesidad de buscar en los hijos quien les apoye en la toma de decisiones. Lamentablemente, son los hijos los que quedan atrapados en esta peligrosa dinámica. Aquí la ruptura de la comunicación en la pareja extiende sus síntomas a los hijos. En algún momento, los hijos pueden experimentar sentimientos contrarios hacia el padre/madre, pueden llegan a verlos como rivales o, en el otro extremo llegan en algún momento a tener sentimientos de culpa. Me contaba un amigo que durante dos años no le dirigió palabra alguna a su padre, esto porque su madre día tras día le contaba todos los conflictos que como pareja tenían, sus sospechas de infidelidad, las dificultades económicas, las peleas, los reclamos. Llegó el momento en que por la presión que sentía y por el sentimiento de enojo, decide distanciarse de su papá. Años después siente la necesidad de acercase a su padre y conocer la parte de la historia que él nunca conoció. Mi amigo tuvo la fuerza y el amor necesario para perdonar a ambos, sin embargo, en algún momento le reclamó a su madre que por la forma en la que ella había manejado la situación él se había perdido de dos años de vivencias con su padre.
No quiero decir con este ejemplo que nos tengamos que mantener en reserva las dificultades que tengamos como pareja y como familia. Sino que más bien, tengamos la precaución de no generar sentimientos y conflictos mayores. Recuerde que sus hijos/hijas no pueden ser sus consejeros matrimoniales. En tal caso, busque ayuda de algún terapeuta o consejero familiar, alguien que pueda mantener su subjetividad.
Existe también un tipo de comunicación que cuál veneno en la sangre; llega rápidamente a todo el cuerpo y puede llegar a paralizar las emociones: la descalificación o la desconfirmación.
¡Qué triste es estar con una persona que constantemente te desconforma! Personas que esperan atentas el tropiezo, la falla; para correr a ponerla en evidencia. Esto es una agresión emocional.
La persona que vive bajo este tipo de relación, probablemente siempre tenga un sentimiento de falta y experimente constantemente el temor de ser inclusive expuesta ante otros como la inútil, la que no sirve para nada, la que todo lo hace mal…. Lo más triste es que, es probable que después de mucho tiempo de estar sometida a esta tipo de relación, la persona llega a creérselo. Hablamos entonces de personas por supuesto con baja autoestima, con escaso sentimiento de logro y con poca confianza en sí misma.
Probablemente, este estilo de comunicación que muchas personas utilizan, data de su aprendizaje en familia. En un ambiente familiar en donde el padre trate con desconfirmación a su pareja, lógicamente los hijos/as al estar expuestos a esto, en algún momento puedan llegar a reproducir con sus parejas y con sus hijos sus estilos.
La palabra de Dios dice que en él somos nuevas criaturas. Usted, no tiene porque creer que las cosas son así y que a cómo usted aprendió, así deben aprender los suyos. Dios en su infinito amor, le esta llevando a leer esta líneas para que usted pueda efectuar cambios que bendigan la relación en su familia. Dios no quiere que nos sintamos mal; no creo en ese dicho que muchas personas utilizan para respaldar o reforzar el maltrato: “esta es la cruz que Dios me dio para llevar”. No, Él llevó la cruz; por usted y por mi. Él quiere que usted y yo estemos bien. No avale la agresión de ningún tipo.
Existen otros tipos de comunicación inadecuada que también son muy comunes:
• El complaciente que siempre quiere quedar bien con todos…. Esto es imposible. Se puede acompañar de un tono de voz nervioso, de una postura no clara, puede develar fragilidad.
• Padres y madres que se comunican con sus hijos e hijas asumiendo actitudes que provocan sentimientos de culpa: “Bueno anda, yo aquí me voy a quedar solita(o) esperándote” “Y quién me va a acompañar a mi”
• Los de doble mensaje: quiero que seas un buen hombre- mujer, por eso te pego.
Cuando quiera establecer un límite con su hijo/hija, puede utilizar estos tres pasos que favorecen la comunicación y que a la ves fortalece el vínculo:
1. Señale la falta: sin mucho adorno. “No me gusto que te tiraras en el suelo en el supermercado”
2. Hable del sentimiento: “Me sentí mal y avergonzada porque no me escuchaste.
3. Proponga: la próxima ves… proponga una solución y una consecuencia
Este es un ejemplo muy simple de comunicación clara entre padres e hijos. Evite hacerlo cuando estén enojados o mientras haya un berrinche. En esos momentos la comunicación puede ser cortada por el enojo o la irracionalidad.
Cuando sea por una situación de pareja que necesite comunicar, puede recurrir a :
1. La carta de amor: siéntese y piense. Escriba una carta siguiendo los pasos anteriores: hable de lo que le molesta, qué es lo que siente y que propone.
2. Cuando no se logran poner de acuerdo. Siéntense y escriban cada uno que es negociable y que no es negociable. Convérsenlo
3. Como pareja es importante buscar espacios neutros. Si tienen algún tema importante, salgan a cenar y lo dialogan.
Dios bendiga su familia.
Hasta entonces!
Licda. Tatiana Carrillo Gamboa.
Psicóloga y psicopedagoga.
Mejorando la Comunicación en la Familia.
Junio 24, 2008
La comunicación juega un papel vital en todos los campos en los que nos desarrollemos.
Los seres humanos necesitamos desarrollar la capacidad de comunicarnos pues de esta depende nuestra adaptación a los distintos espacios en los que debemos desenvolvernos. Nos es necesario expresar nuestros estados de ánimo, aprender a comunicar lo que necesitamos
Las bases para una comunicación efectiva y sana dentro del vínculo familiar se debe de trabajar. Muchas veces encontramos en las familias temas que están vedados, mitos, rituales, secretos familiares….
En la familia, una mala comunicación puede dificultar las relaciones entre los padres y los hijos. Es común escuchar adolescentes que afirman que sus padres no les entienden o a padres decir que sus hijos no les hacen caso. En ocasiones pareciera que dentro de una misma familia todos hablan lenguajes diferentes.
Cuando la comunicación tiene como objetivo el entendimiento mutuo, la vida social tiene mejores pronósticos.
Ahora bien, la presencia de conflictos en la familia no quiere decir que los padres e hijos no quieran comunicarse, más bien se trata de que en muchas ocasiones no saben cómo comunicarse.
Veamos algunos principios prácticos que le permitirán practicar una comunicación efectiva:
Toda comunicación tiene dos elementos esenciales: un emisor y un receptor; en otras palabras; alguien que habla y alguien que escucha. Entre ellos va a existir un mensaje ( lo que se dice o se quiere comunicar).
A la hora de comunicarse debe haber una disposición de ambas partes para comunicar y para escuchar el mensaje. Sin embargo, es en los primeros intentos en donde podemos fallar: como padres y madres, en ocasiones no hemos dejado a los hijos/as terminar de hablar, cuando se precipitan como una tormenta, lluvias de reclamos y regaños; no faltara el ligamen con alguna travesura cometida días o meses atrás.
Hablemos ahora del lenguaje. Existen dos tipos de lenguaje; el verbal y el no verbal. El primero tiene que ver con el contenido (lo que se quiere comunicar), en el segundo se dejan ver todos los acompañamientos del primero: gestos de enojo, asombro, ira, tristeza, preocupación; sudoración, señales de ansiedad… Por ejemplo; cuando se le refiere a los hijos que no miren de determinada forma a los padres/madres cuando les están regañando; o cuando a pesar de que le pregunte en repetidas ocasiones a su pareja si esta enojado/a y esta responde que no; algo en la mirada o en el gesto le hace ver que en realidad se esta cocinando un volcán dentro de el/ella.
A partir de las ideas anteriores podríamos entonces pensar que la buena comunicación entre padres- madres/hijos-hijas, se basa en el intercambio de mensajes que tengan como objetivo la expresión mútua. No se trata que solamente una de las partes se haga sentir o exprese sus criterios; sino que ambas partes puedan exponer sus puntos, simple y sencillamente para expresarlos y no dejarlos adentro.
En ocasiones los problemas llegan cuando los mensajes que comunicamos son ambiguos. Por ejemplo, una niña de casi cuatro años aprende ir al baño sola. Cuando termina de orinar le grita desde el baño a la mamá: - Yaaaaaaaa… ; la madre le contesta desde otro lugar de la casa: - jale la cadena y baje la tapa. Tras unos segundos la niña le dice de nuevo a la mamá: - yaaaaaaaaaa… Sin embargo, la mamá no logra escuchar el ruido que hace el servicio sanitario cuando se jala la cadena por lo que le repite la indicación…. Después de un rato de repetir la misma comunicación, la madre se dirige a percatarse porque la niña ignora su indicación y tras de todo le dice que ya lo hizo cuando de plano la experiencia y su oído agudo no la pueden engañar. Llega al baño y se encuentra a la niña jalándose la cadena (gargantilla) que tiene en su cuello. ¿Estaba jalando la cadena? Sí. Sólo que la cadena equivocada. Este ejemplo nos muestra que un mensaje ambiguo (con dos o más significados) puede ser mal entendido, por lo que se imposibilita cerrar el círculo de comunicación mutua.
Comparto con ustedes una lista de características que debe tener una buena comunicación:
1- En una buena comunicación; tanto el emisor como el receptor expresan su mensaje. Cuando hay respeto y aceptación mutua entre padres-madres/ hijos-hijas, aumentan las posibilidades de desarrollar una buena comunicación. Nada pierde escuchando. Aún y cuando la solicitud que le hace su hijo/a va a tener una negativa como respuesta; escúchele sin tratar de convencerle de que usted tiene la razón; después de todo, usted la tiene …. ¿O no? Evite dar mensajes no verbales de fastidio, enojo….
2- En la buena comunicación el receptor esta atento al mensaje. Deje a un lado lo que esta haciendo, controle su reacción inicial; o sea, no responda con espanto o con regaños de buenas a primeras. Cuide la reacción emocional ante el mensaje; pues de no ser así la respuesta que demos podría bloquear la comunicación. Nos debe interesar que es lo que se trata de comunicar. Escuche de principio a fin. Cuando no este seguro de haber captado el contenido, devuelva el mensaje en forma de pregunta. Evite entrar en sermones o emitir juicios de valor precipitados. Por ejemplo, unos padres me cuentan avergonzados su forma de reaccionar cuando su niña de escasos siete años empieza a hacerles preguntas relacionadas con sexo. La niña simple y sencillamente cambiando canales había visto una escena corta de una pareja que tiene algún tipo de contacto sexual (besos y caricias). Ante la primera pregunta de la niña, los padres se precipitan y le dan una cátedra de sexualidad. Al final de ésta, la niña les dice que si ahora le pueden contestar su pregunta: ¿los besos pueden embarazar? Bastaba con devolverle la misma pregunta: ¿crees que los besos pueden embarazar? La respuesta de la niña sería un sencillo no.
3- Cuando escuchemos, expresemos por medio de gestos adecuados, interés. Establezca y mantenga contacto visual con ellos/as. Oriente su cuerpo en dirección a ellos/as, adopte una postura reposada.
4- Busque una comunicación congruente entre el mensaje verbal y el no-verbal. Esto quiere decir que trate de reforzar lo que dice con sus gestos y su mirada. Por ejemplo: Un hijo le pide a su papá que le ponga atención. El papá viendo un trabajo en su computadora le contesta: - si, hijo, te estoy poniendo atención.
5- Sea claro y conciso. Bien lo dice el viejo refrán: “Al buen entendedor, pocas palabras” Trate de ordenar sus pensamientos. Si la emoción le gana; postergue. No es malo que le pida a su hijo/a un tiempo mientras medita y organiza sus ideas. Sobre todo evite precipitarse, pues esto si puede llegar a afectar la confianza y la relación con su hijo/a.
Por último, recuerde que una buena relación depende de dos. Invierta en la suya.
Estaré desarrollando más de este tema en una segunda entrega.
Hasta entonces!
Licda. Tatiana Carrillo Gamboa
Psicóloga y psicopedagoga.
Hablemos sobre Hiperactividad Parte 2
Junio 23, 2008
En esta segunda entrega, quiero hacer referencia a algunas de las dudas que han dejado plasmadas en los comentarios al artículo anterior o que me han llegado a mi correo.
Sí es cierto! Tener un niño /a con estas características es muy difícil; en ocasiones ustedes como padres y madres pueden sentirse frustrados, decepcionados, en exceso molestos….entonces actuamos así: con enojo, ira, frustración… Sin embargo estos sentimientos se pueden revertir en culpa… y qué desagradable es sentirse culpable cuando sabemos que hemos hecho mal…
La vida puede ser muy difícil para un niño/a con hiperactividad. Generalmente están siendo señalados o regañados; siempre son los primeros sospechosos ante travesuras, accidentes y pleitos.
Les cuesta hacer y mantener relaciones de amistad pues los otros les rehuyen porque les pueden meter en problemas o porque se muestran más inmaduros de lo normal. Es frecuente que otros niños rehuyan también por la sentencia de sus padres/madres: “no juegue con… si llega a jugar (…) se viene para la casa…”.
Los problemas les persiguen: en la casa, en la escuela, en el barrio, en la iglesia, en las reuniones familiares. Generalmente salen con un saco de advertencias y posibles castigos por no atenderlas.
A algunos la memoria no les ayuda; pueden pasar horas angustiantes haciendo las tareas y luego olvidarlas al día siguiente o simplemente olvidar que las tienen en el bulto.
No resulta fácil hacer frente a todas sus frustraciones días tras día, por eso algunos liberan esta frustración actuando de maneras contrarias, o mediante malas conductas. También lo pueden hacer por medio de enfermedades más de tipo somáticas, como el dolor de estómago o de cabeza que tienen todos los días antes de ir a la escuela o cuando se tienen que sentar a hacer la tarea.
Otros, mantienen sus necesidades, frustraciones y dolores adentro para que nadie pueda ver lo mal que se sienten. Son los niños y las niñas que los padres/madres piensan que nada les interesa. Cuando consultan dicen “es como si nada le importara, no hay castigo que le haga efecto”
En el ámbito familiar es también difícil. Cuando las parejas tienen hijos invierten todo su amor, creencias, valores en la crianza de los y las pequeñas. Sin embargo, a la entrada a los sistemas de enseñanza formal es cuando su “producto” se pone a prueba. Sentimos que es en ese momento en el cual vamos a ser calificados como padres o madres
Es difícil ser el padre o la madre de un niño que está lleno de actividades descontroladas, que provoca desorden, que hace rabietas y que parece no escuchar o seguir instrucciones. Es difícil recibir mensajes de la escuela o llamadas para presentarse a hablar sobre la conducta pues por lo general estas citas se utilizan como una forma de descarga, el problema es que los padres son los que tienden a salir más cargados.
Pareciera que los métodos de disciplina; como el razonamiento, los retos, las conversaciones y negociaciones no funcionan, porque el niño y la niña en realidad no eligen actuar de ésta manera; su conducta va y viene, generando sentimientos de angustia y hasta frustración en los padres.
Entonces; ¿qué hacer?
A ciencia cierta no hay una formula o receta mágica que corrija o quite el trastorno. Sin embargo usted puede ejecutar algunos cambios que le permitan mejorar la calidad de vida del niño/a y fortalecer el vínculo con usted. Tome nota:
1- Ante todo esto, es importante que los padres y las madres puedan fomentar un ambiente familiar estable y consistente. Evite cambiar las reglas de un día para otro. Recuerde que las reglas deben estar definidas antes de que se incumplan.
2- El trastorno por déficit de atención en sus presentaciones (pasivo, hiperactivo) e intensidades (leve, moderado y severo) puede venir con trastornos asociados (conductuales, emocionales o de aprendizaje). Trate de buscar un especialista que le ayude a delimitar el trastorno.
3- Particularmente el trastorno con hiperactividad podría estar asociado a conductas impulsivas. Tenga cuidado de no etiquetar a su niño/a como violento. En ocasiones podrían golpear o exponer a otros niños porque hay una debilidad en la capacidad de prever. Muchos niños y niñas se percatan de los problemas que pudieron causar mucho rato después.
4- Si bien es cierto, existen en el mercado distintos tipos de medicamentos que ayudan en la inhibición de impulsos o que benefician los periodos de atención pero tome en consideración que el medicamento no lo es todo. En lo personal me inclino por el trabajo interdisciplinario, por la apuesta a fortalecer el autocontrol y por fomentar conductas de independencia y respeto. Por invitar al niño/a a tener un mayor conocimiento de sí mismo.
5- Conozca a su hijo/a. Trate de averiguar cuáles son sus fortalezas y sus debilidades. Investigue que le interesa. En ocasiones la atención se focaliza tanto en lo negativo que se pierde el horizonte. Algunas veces, terminan siendo los niños/as que son altamente criticados; lo más triste es que en la casa es donde mas pueden encontrar crítica.
6- Se les puede ayudar también a que aprendan a leer las expresiones faciales y los distintos tonos de voz para que puedan responder de manera más apropiada. Es importante que puedan aprender cómo su comportamiento puede afectar a otros y desarrollar así, nuevas maneras de responder cuando están enojados.
7- Propicie disciplina. Inscríbale en deportes que estimulen el desarrollo de la autodisciplina. Estos niños/as además tienen un plus de energía que se debería aprovechar.
8- Es importante recordar que el castigo puede ser útil para controlar ciertas conductas, pero a largo plazo carece de eficacia. Si la conducta es indeseable, el castigo más eficaz es ignorarla, siempre y cuando la misma no sea peligrosa. Llámelo después a la reflexión. Lo más aconsejable es que el tiempo transcurrido entre las conductas y un premio o reconocimiento sea breve para así asegurar su eficacia.
9- Establezca horarios y rutinas fijas. Los niños/as con este trastorno necesitan estructuras. No caiga en la trampa de afirmar que deben ser perfectamente responsables, ni en el extremo de tratar de controlar todo lo que hacen. Marque pautas razonables. Apóyele en lo que requiera pero no asuma su vida. Se va a equivocar; ¡claro! Pero usted va a estar ahí para levantarle y darle ánimo… “No te preocupes, vamos a….” Proponga soluciones que ellos/as puedan ejecutar.
10- Fomente el uso de planificador y/o agenda. Utilice claves visuales. Las instrucciones que usted le diga oralmente, probablemente las olvide cuando de la vuelta. Conozco a una mamá que escribe notas fuera de la lonchera, bulto y caja de lápices: “recuerda traer el libro de science” “dale el mensaje a la profesora” “entregar tarea”. Esto esta bien porque tiempo antes ella llegaba a la salida de la escuela y esperaba ansiosa para entrar a la clase y buscar en el casillero los libros, preguntarle a la maestra por la tarea y llevar los materiales del día siguiente. Si hay problemas de memoria y atención refuerce utilizando los canales visual y auditivo. Póngale cintas de colores en las manos cuando necesite que recuerde algo. No asuma las tareas y responsabilidades que le correspondan a sus hijos/as. Ayúdele a aprender a pensar cada tarea y a organizar su trabajo, a fomentar nuevos comportamientos dando elogios cada vez que actúa de forma adecuada.
11- Motive, estimule y refuerce. No se centre en la falta, en lo que no hizo o en el error que cometió. Si debe hacerlo, retómelo pero no con la misma intensidad o el tiempo que le da a una felicitación. Haga una fiesta cada vez que actúe como usted espera. La búsqueda de un espacio en el día, en el cual se comparte con el niño/a una actividad placentera o de relajación no solamente fortalece el vínculo afectivo y de comunicación, sino que también se convierte en un espacio en donde se puede dar la oportunidad de elogiar los esfuerzos y habilidades.
12- Hay especialistas que le pueden ayudar en el diagnóstico. Los médicos neurólogos le pueden ayudar a determinar si su hijo/a tiene el trastorno por déficit atencional y/o hiperactividad. Son ellos los que establecen el tipo y la intensidad. Los especialistas en psicología les pueden ayudar a trabajar en el autoconocimiento, autocontrol, autonomía, autoestima. También pueden orientar a los padres y madres en lo que respecta a la puesta de límites. Los especialistas en psicopedagogía les podrían ayudar a establecer formas y métodos de estudio y a diagnósticas áreas fuertes y débiles para apoyar el currículo.
Si bien es cierto estos son algunos consejos para ayudar a su niño/a, recuerde que la principal ayuda proviene del altísimo. Antes de enojarse, de regañar pídale a Dios que le brinde esa paz que sobrepasa todo entendimiento. Aplique amor. Esa es la mejor receta.
Hasta pronto!
Por: Licda. Tatiana Carrillo Gamboa.
Psicóloga, Psicopedagoga.
Hablemos sobre Hiperactividad
Junio 13, 2008
Hoy en día es muy normal escuchar a padres y a madres hablando sobre el famoso trastorno por déficit atencional. En las últimas décadas este diagnóstico se ha incrementado de una manera muy significativa, con el grave riesgo de que muchas veces se ve el trastorno por todo lado, aún y cuando este no exista.
Es preocupante como en algunos casos se cae en el estereotipo de conductas y todo se asocia con el síndrome. Todos los niños y las niñas pueden en momentos salirse de control y corretear alrededor moviéndose constantemente, hacer ruidos, mostrarse impacientes, botar cosas a su alrededor… en fin, comportarse como lo que son: niños y niñas.
Se ha comprobado que la hiperactividad infantil es un trastorno de conducta de origen neurológico. Curiosamente, algunos investigadores apuntan que es más frecuente en niños que en niñas. Según el Hospital Nacional de Niños en Costa Rica el TDAH es la alteración psiquiátrica más frecuente en niños, con una prevalencia de hasta 4-12% de los niños en edad preescolar. Tres veces más niños que niñas son diagnósticados con TDAH. Dentro de los síntomas más frecuentes citan:
1. Frecuentemente no le presta suficiente atención a los detalles o comete errores de descuido en la tarea escolar, el trabajo u otras actividades.
2. Frecuentemente tiene dificultad para mantener la atención en tareas o actividades de juego.
3. Frecuentemente no parece escuchar cuando se le habla.
4. Frecuentemente no sigue instrucciones y deja tareas sin terminar.
5. Frecuentemente tiene dificultad para organizar tareas y actividades.
6. Frecuentemente evita, le disgusta o se muestra reticente a comprometerse en tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido.
7. Frecuentemente pierde cosas necesarias para tareas o las actividades.
8. Frecuentemente se distrae con estímulos externos.
9. Frecuentemente se le olvidan las actividades diarias.
Los menores con el trastorno por déficit atencional con hiperactividad pueden tener más problemas de comportamiento, pues la intensidad y la frecuencia de la conducta afecta sus desempeños sociales, académicos y demás.
Estos niños tienen una especial dificultad para controlar su conducta en presencia de otros. Se les dificulta también llevarse con sus hermanos, compañeros, amigos. Por su fuerza e ímpetu a veces se ven muy frecuentemente en riesgos físicos.
Los rasgos más comunes que presentan los niños con hiperactividad son:
En la atención es común la falta de atención a los detalles cercanos, la distracción más vulnerable es a los estímulos del contexto ambiental. Hay dificultad para seguir directrices y para organizarse. En ocasiones parece que no escuchan cuando se les habla.
Son impulsivos porque con frecuencia actúan en forma inmediata sin pensar en las consecuencias. Hablan de forma excesiva y tienen dificultad para esperar su turno. Necesitan estar en movimiento constante (principalmente manos y pies).
En la conducta hay comportamientos imprevisibles, inmaduros e inapropiados para su edad. Generalmente, podrían ser más “traviesos”, podrían presentar episodios de agresividad tanto verbal como físico y recurrir más eventualmente a la necesidad de mentir.
En el aprendizaje pueden haber dificultades perceptivas: no diferencian bien entre letras y líneas y tienen poca capacidad para estructurar la información. Algunos tienen dificultad en la adquisición y manejo de la lectura, escritura y cálculo. Eventualmente tienen dificultades en la motora gruesa: escritura, dibujo y también cometen grandes errores de ortografía. En matemática olvidan algunos procedimientos: pedir prestado y llevar. Omiten palabras, sílabas e incluso renglones y tienen dificultad para memorizar y para generalizar la información adquirida.
En lo emocional se presentan cambios bruscos de humor. Tienen un pobre concepto de sí mismo y no aceptan perder, por lo que no asumen sus propios fracasos. Podrían presentarse síntomas depresivos por su dificultad de adaptarse a las demandas del entorno. En muchas ocasiones experimentan sensaciones de inseguridad, fracaso e insatisfacción. A veces es difícil percibir en los niños una autoestima o autoconcepto bajo debido a que frecuentemente mienten para ganarse la aprobación de todos los que les rodean
Les estaré contando en la próxima entrega cómo ven la vida estos pequeños y que pasa con la familia.
Hasta entonces !
Por: Licda. Tatiana Carrillo Gamboa.
Psicóloga, Psicopedagoga.
La elaboración del duelo infantil: Papito ya no esta…. ¿y ahora qué? 2nda Parte
Mayo 21, 2008
“Han pasado tan solo unos días. Todos nos esforzamos por seguir “adelante”, después de todo, esa es la frase que la gente saca a relucir cada vez que nos ve.
He tenido muchos cambios en mi vida: casi no puedo dormir, tengo pesadillas frecuentes, eventualmente tengo cambios drásticos de humor que generalmente terminan en crisis de llanto, me cuesta hasta controlar mi cuerpo… qué pena, he tenido varios accidentes!!!!! .
Me he salido sin permiso del colegio en repetidas ocasiones porque simple y sencillamente no puedo estar ahí, tengo la sensación o la necesidad de huir. Pero hay un temor que me esta atormentando…. ¡Tengo miedo de que me pase lo mismo que le sucedió a papi!
Hace unos días en una de mis pesadillas soñé que tenía un ataque. Se lo compartí a mi tía y ella me dijo que oraría por mi porque lo que le sucedió a mi papá me puede pasar a mi… no quiero que esto me pase…. Constantemente camino pensando o esperando en que momento voy a caer o me acuesto con la sensación de no poder levantarme y aunque parezca ridículo tengo miedo que se me aparezca mi papá…”
Sí… esto y más puede pasar por la mente de un niño o una niña después de enfrentarse a la pérdida de un ser querido. Anoto algunos de los síntomas más comunes: pesadillas o terrores nocturnos, falta de control de esfínteres (ya se había logrado), cambios en los patrones de alimentación y de sueño, alteraciones en la conducta, tristeza, depresión, evasión, entre otros
La comprensión de la muerte implica el entendimiento de los conceptos de irreversibilidad, inevitabilidad y causalidad. Comprender estos conceptos depende de variables como la edad, la experiencia y el desarrollo cognitivo.
La reversalidad tiene que ver con la idea que tienen los niños y las niñas de que los muertos pueden volver a la vida. Un niño que atendí le decía a su abuela que no llorara por su mamá, porque él le había pedido a Dios que la llevara de regreso a la casa.
Por eso muchos preguntan tiempo después cuando va a volver la persona que murió, pueden sentarse a la puerta a esperar su llegada y cuando extrañan pueden llorar suplicando que vuelvan a la casa. Los niños y las niñas no logran comprender que la muerte es permanente y que todas las funciones biológicas, cognitivas, emocionales y físicas se terminan con la muerte.
Empiece por explicarle a sus niños y niñas que los muertos no pueden comer, dormir o hablar. Será necesario de pronto explicarles una y otra vez que la muerte no es reversible. Evite entonces decirles frases como “se ha ido” o lo “hemos perdido”, “Dios se lo llevó” porque eventualmente pueden llegar a pensar que se van para volver o que cuando alguien se pierde es porque esta muerto.
He trabajado con varios niños y niñas en la elaboración de sus duelos y he podido encontrar algo en común: todos tienen miedo que el muerto se les aparezca, algunos temen que salga debajo de su cama. Una niña de origen oriental me decía que su papá estaba cerca del altar que tenían en su casa (según su explicación, su familia había hecho un altar donde tenían una foto, candelas e imágenes, ella se había hecho a la idea de que de ese rincón saldría su papá) Esto a nosotros los adultos nos puede parecer ridículo; sin embargo lo niños y las niñas lo viven así.
Lo ideal es que mostremos la capacidad de comprensión para que ellos se sientan en la confianza de contar sus temores.
La idea de inevitabilidad tiene que ver con la comprensión de que la muerte es ineludible y que todos pasaremos por ella. La literatura indica que esto se empieza a elaborar entre los seis y siete años; sin embargo la edad puede variar. Por ejemplo, mi sobrino Sebastián con tan solo cuatro años cuestiona constantemente si puede morir si se cae o si juega de forma peligrosa y le hacemos notar el peligro.
La causalidad tiene que ver con las causas físicas y biológicas que tienen que ver con la muerte. Cuando los niños y las niñas llegan a comprender que la muerte es inevitable, pueden reconocer las posibles causas.
Es muy importante que los padres y las madres escuchen atentamente el modo en que sus hijos creen que ocurrió la muerte. Eventualmente los niños pueden ser víctimas de su propia fantasía y en ocasiones llegan a sentirse responsables de la muerte de alguien.
Cuando los niños se enfrentan a la muerte trágica de algún ser querido las fantasías y temores no se hacen esperar. Es necesario explorar estas fantasías.
Por ejemplo, si el motivo de la muerte fue una enfermedad, retome el tema con el niño o la niña y explíquele que hay enfermedades que son muy graves y que pueden conducir a la muerte; sin embargo también hay enfermedades comunes que no representarán el riesgo de muerte, esto porque el niño o la niña podría hacerse a la idea de que si alguien cercano se enferma podría morir, esto representa una carga de angustia en los pequeños.
Maneje con mucha cautela las pesadillas; no las tome a la ligera. Recuerde que los sueños son formas que encuentra el inconsciente para sacar material que esta muy guardado. Pídale que le cuente los sueños, converse sobre los mismos. Evite tomarlos a la ligera, muchas veces los sueños hablan sobre temores de su propia muerte o de sus seres queridos.
Los adultos tenemos la capacidad de expresar nuestro dolor con palabras claras, podemos identificar nuestros sentimientos sea tristeza, enojo, dolor, desamparo….
Los niños no han desarrollado esta capacidad, necesitan de nuestra comprensión y empatía: “se que te sientes triste porque … ya no esta con nosotros, por eso probablemente tengas tantas ganas de llorar, esta bien que llores…” – “se que estas muy enojado porque … ya no esta con nosotros, esta bien que estés enojado ….”
En la próxima entrega veremos algunas sugerencias para acompañar a niños que se enfrentan a una muerte…. Hasta entonces!
Por: Licda. Tatiana Carrillo Gamboa.
Psicóloga, Psicopedagoga.
La elaboración del duelo infantil: enfrentando a la muerte. 1era Parte
Mayo 21, 2008
“Tal vez sea mejor que nos sintamos mal cuando sentirnos mal es la reacción normal ante un acontecimiento doloroso.”
Tenía 12 años. A esa edad, toda la atención gira alrededor de la efervescencia de la adolescencia.
Sin embargo, esta niña iba a enfrentarse a uno de los momentos más difíciles de su vida.
Al salir en la mañana hacia el colegio, su padre la llamó para darle la bendición. Ella dudo por un momento en ir…..- ¿y si tiene un ataque mientras ora por mi?- pensó hacia sus adentros. Sin embargo fue. Las últimas palabras: -“Dios te bendiga y te guarde, Dios haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia”- y el sello de la bendición fue un beso.
Meses atrás su padre había empezado a desarrollar una serie de síntomas para los cuáles los médicos hallarían respuesta hasta el momento de la autopsia: un tumor cerebral. Le llevó solo unos meses perder aquello por lo que había trabajado una vida. Quizás lo más difícil era sentir como perdía el control de su cuerpo cada vez que caía en una convulsión.
¿Qué pasa por la mente de una chica de 12 años cuando recibe la noticia que su padre repentinamente murió?, ¿cómo elabora el duelo paterno el/la adolescente o el niño y la niña?, ¿cuáles son los temores o ideas recurrentes referentes a la muerte que tienen los niños y las niñas sobrevivientes de un duelo? …
Si me acompaña, yo se lo puedo contar.
La muerte de un ser querido durante la niñez puede tener efectos profundos y duraderos a lo largo de la vida.
Para los niños y las niñas el término “muerte” esta cargado de una gran abstracción y a la vez de sentimientos de confusión, ambivalencia, tristeza y hasta culpa.
Frecuentemente recibo personas en mi consulta porque no saben cómo decirle a su niñito o niñita que el abuelito, la hermanita, mamá o papá y por que no, su adorada mascota … ya no están más…
Tener en mi historia de vida una secuela emocional por la pérdida de mi amado padre, me ha permitido poder entender el dolor de estos niños y niñas que son llevados a mi consulta para acompañarlos en el trayecto de la elaboración de su duelo.
Siempre le digo a estas personas que la muerte de un ser querido es algo que nos marca para toda la vida; sin embargo hay “mil y una forma” de poder llevarlo.
Socialmente no se nos enseña a hablar de la muerte, por eso cuando esta llega, muchas veces caemos en el error de inventar mentiras o excusas como: tu (abuela, primo, papá..) está haciendo un viaje muy largo … esta en el hospital … y en ocasiones sabiendo que hay pocas esperanzas omitimos todo tipo de información.
Entonces tenemos niños y niñas que crecen con la idea de que en los hospitales se entra para nunca salir o con el temor de que sus seres queridos salgan un día de casa para abandonarlos…
Desde siempre, el tema de la muerte ha sido un tabú en nuestra sociedad. Equivocadamente, nos hemos hecho a la idea de que solo las personas adultas podemos entender y hablar de la muerte; por eso muchas familias ocultan enfermedades y situaciones críticas que evocan muerte; porque se piensa que esta es una forma de proteger a quienes amamos… ¡Error! , esto se llama “ilusión de protección”, ¿cómo protegernos de la muerte….? A la larga, los niños y las niñas suelen sentirse más afectados por la ausencia de la verdad que por la verdad en sí.
Si usted esta enfrentando una situación de muerte de algún ser querido, puede tomar en consideración esta recomendaciones:
• Trate de comunicar la noticia en un momento en que pueda controlar sus emociones. Sé que el dolor puede ser desgarrador, sin embargo los niños pueden traumarse cuando presencian o reciben estas noticias en medio de gritos, desmayos…. Busque un lugar aparte y comparta la noticia utilizando las palabras más simples y claras que pueda.
• Puede hablarle de sentimientos, esto le permitirá conectarse y sentirse acompañado en el dolor.
•Es importante que los niños y niñas participen de los rituales. Aún y cuando es muy duro, permítale participar. Tome el tiempo para explicarle previamente en qué consiste y qué se hace en cada uno.
• Llorar esta bien. Evite decirle “tienes que ser fuerte” “tu (papá, mamá…) no quisiera verte triste” valide el llanto.
Por: Licda. Tatiana Carrillo Gamboa.
Psicóloga, Psicopedagoga.





