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La elaboración del duelo infantil: Papito ya no esta…. ¿y ahora qué? 2nda Parte

Mayo 21, 2008

“Han pasado tan solo unos días. Todos nos esforzamos por seguir “adelante”, después de todo, esa es la frase que la gente saca a relucir cada vez que nos ve.
He tenido muchos cambios en mi vida: casi no puedo dormir, tengo pesadillas frecuentes, eventualmente tengo cambios drásticos de humor que generalmente terminan en crisis de llanto, me cuesta hasta controlar mi cuerpo… qué pena, he tenido varios accidentes!!!!! .


Me he salido sin permiso del colegio en repetidas ocasiones porque simple y sencillamente no puedo estar ahí, tengo la sensación o la necesidad de huir. Pero hay un temor que me esta atormentando…. ¡Tengo miedo de que me pase lo mismo que le sucedió a papi!

Hace unos días en una de mis pesadillas soñé que tenía un ataque. Se lo compartí a mi tía y ella me dijo que oraría por mi porque lo que le sucedió a mi papá me puede pasar a mi… no quiero que esto me pase…. Constantemente camino pensando o esperando en que momento voy a caer o me acuesto con la sensación de no poder levantarme y aunque parezca ridículo tengo miedo que se me aparezca mi papá…”

Sí… esto y más puede pasar por la mente de un niño o una niña después de enfrentarse a la pérdida de un ser querido. Anoto algunos de los síntomas más comunes: pesadillas o terrores nocturnos, falta de control de esfínteres (ya se había logrado), cambios en los patrones de alimentación y de sueño, alteraciones en la conducta, tristeza, depresión, evasión, entre otros
La comprensión de la muerte implica el entendimiento de los conceptos de irreversibilidad, inevitabilidad y causalidad. Comprender estos conceptos depende de variables como la edad, la experiencia y el desarrollo cognitivo.
La reversalidad tiene que ver con la idea que tienen los niños y las niñas de que los muertos pueden volver a la vida. Un niño que atendí le decía a su abuela que no llorara por su mamá, porque él le había pedido a Dios que la llevara de regreso a la casa.

Por eso muchos preguntan tiempo después cuando va a volver la persona que murió, pueden sentarse a la puerta a esperar su llegada y cuando extrañan pueden llorar suplicando que vuelvan a la casa. Los niños y las niñas no logran comprender que la muerte es permanente y que todas las funciones biológicas, cognitivas, emocionales y físicas se terminan con la muerte.

Empiece por explicarle a sus niños y niñas que los muertos no pueden comer, dormir o hablar. Será necesario de pronto explicarles una y otra vez que la muerte no es reversible. Evite entonces decirles frases como “se ha ido” o lo “hemos perdido”, “Dios se lo llevó” porque eventualmente pueden llegar a pensar que se van para volver o que cuando alguien se pierde es porque esta muerto.

He trabajado con varios niños y niñas en la elaboración de sus duelos y he podido encontrar algo en común: todos tienen miedo que el muerto se les aparezca, algunos temen que salga debajo de su cama. Una niña de origen oriental me decía que su papá estaba cerca del altar que tenían en su casa (según su explicación, su familia había hecho un altar donde tenían una foto, candelas e imágenes, ella se había hecho a la idea de que de ese rincón saldría su papá) Esto a nosotros los adultos nos puede parecer ridículo; sin embargo lo niños y las niñas lo viven así.

Lo ideal es que mostremos la capacidad de comprensión para que ellos se sientan en la confianza de contar sus temores.

La idea de inevitabilidad tiene que ver con la comprensión de que la muerte es ineludible y que todos pasaremos por ella. La literatura indica que esto se empieza a elaborar entre los seis y siete años; sin embargo la edad puede variar. Por ejemplo, mi sobrino Sebastián con tan solo cuatro años cuestiona constantemente si puede morir si se cae o si juega de forma peligrosa y le hacemos notar el peligro.

La causalidad tiene que ver con las causas físicas y biológicas que tienen que ver con la muerte. Cuando los niños y las niñas llegan a comprender que la muerte es inevitable, pueden reconocer las posibles causas.

Es muy importante que los padres y las madres escuchen atentamente el modo en que sus hijos creen que ocurrió la muerte. Eventualmente los niños pueden ser víctimas de su propia fantasía y en ocasiones llegan a sentirse responsables de la muerte de alguien.

Cuando los niños se enfrentan a la muerte trágica de algún ser querido las fantasías y temores no se hacen esperar. Es necesario explorar estas fantasías.

Por ejemplo, si el motivo de la muerte fue una enfermedad, retome el tema con el niño o la niña y explíquele que hay enfermedades que son muy graves y que pueden conducir a la muerte; sin embargo también hay enfermedades comunes que no representarán el riesgo de muerte, esto porque el niño o la niña podría hacerse a la idea de que si alguien cercano se enferma podría morir, esto representa una carga de angustia en los pequeños.

Maneje con mucha cautela las pesadillas; no las tome a la ligera. Recuerde que los sueños son formas que encuentra el inconsciente para sacar material que esta muy guardado. Pídale que le cuente los sueños, converse sobre los mismos. Evite tomarlos a la ligera, muchas veces los sueños hablan sobre temores de su propia muerte o de sus seres queridos.

Los adultos tenemos la capacidad de expresar nuestro dolor con palabras claras, podemos identificar nuestros sentimientos sea tristeza, enojo, dolor, desamparo….

Los niños no han desarrollado esta capacidad, necesitan de nuestra comprensión y empatía: “se que te sientes triste porque … ya no esta con nosotros, por eso probablemente tengas tantas ganas de llorar, esta bien que llores…” – “se que estas muy enojado porque … ya no esta con nosotros, esta bien que estés enojado ….”

En la próxima entrega veremos algunas sugerencias para acompañar a niños que se enfrentan a una muerte…. Hasta entonces!

Por: Licda. Tatiana Carrillo Gamboa.
Psicóloga, Psicopedagoga.

La elaboración del duelo infantil: enfrentando a la muerte. 1era Parte

Mayo 21, 2008

“Tal vez sea mejor que nos sintamos mal cuando sentirnos mal es la reacción normal ante un acontecimiento doloroso.”

Tenía 12 años. A esa edad, toda la atención gira alrededor de la efervescencia de la adolescencia.

Sin embargo, esta niña iba a enfrentarse a uno de los momentos más difíciles de su vida.

Al salir en la mañana hacia el colegio, su padre la llamó para darle la bendición. Ella dudo por un momento en ir…..- ¿y si tiene un ataque mientras ora por mi?- pensó hacia sus adentros. Sin embargo fue. Las últimas palabras: -“Dios te bendiga y te guarde, Dios haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia”- y el sello de la bendición fue un beso.

Meses atrás su padre había empezado a desarrollar una serie de síntomas para los cuáles los médicos hallarían respuesta hasta el momento de la autopsia: un tumor cerebral. Le llevó solo unos meses perder aquello por lo que había trabajado una vida. Quizás lo más difícil era sentir como perdía el control de su cuerpo cada vez que caía en una convulsión.

¿Qué pasa por la mente de una chica de 12 años cuando recibe la noticia que su padre repentinamente murió?, ¿cómo elabora el duelo paterno el/la adolescente o el niño y la niña?, ¿cuáles son los temores o ideas recurrentes referentes a la muerte que tienen los niños y las niñas sobrevivientes de un duelo? …

Si me acompaña, yo se lo puedo contar.

La muerte de un ser querido durante la niñez puede tener efectos profundos y duraderos a lo largo de la vida.

Para los niños y las niñas el término “muerte” esta cargado de una gran abstracción y a la vez de sentimientos de confusión, ambivalencia, tristeza y hasta culpa.

Frecuentemente recibo personas en mi consulta porque no saben cómo decirle a su niñito o niñita que el abuelito, la hermanita, mamá o papá y por que no, su adorada mascota … ya no están más…

Tener en mi historia de vida una secuela emocional por la pérdida de mi amado padre, me ha permitido poder entender el dolor de estos niños y niñas que son llevados a mi consulta para acompañarlos en el trayecto de la elaboración de su duelo.

Siempre le digo a estas personas que la muerte de un ser querido es algo que nos marca para toda la vida; sin embargo hay “mil y una forma” de poder llevarlo.

Socialmente no se nos enseña a hablar de la muerte, por eso cuando esta llega, muchas veces caemos en el error de inventar mentiras o excusas como: tu (abuela, primo, papá..) está haciendo un viaje muy largo … esta en el hospital … y en ocasiones sabiendo que hay pocas esperanzas omitimos todo tipo de información.

Entonces tenemos niños y niñas que crecen con la idea de que en los hospitales se entra para nunca salir o con el temor de que sus seres queridos salgan un día de casa para abandonarlos…

Desde siempre, el tema de la muerte ha sido un tabú en nuestra sociedad. Equivocadamente, nos hemos hecho a la idea de que solo las personas adultas podemos entender y hablar de la muerte; por eso muchas familias ocultan enfermedades y situaciones críticas que evocan muerte; porque se piensa que esta es una forma de proteger a quienes amamos… ¡Error! , esto se llama “ilusión de protección”, ¿cómo protegernos de la muerte….? A la larga, los niños y las niñas suelen sentirse más afectados por la ausencia de la verdad que por la verdad en sí.

Si usted esta enfrentando una situación de muerte de algún ser querido, puede tomar en consideración esta recomendaciones:

• Trate de comunicar la noticia en un momento en que pueda controlar sus emociones. Sé que el dolor puede ser desgarrador, sin embargo los niños pueden traumarse cuando presencian o reciben estas noticias en medio de gritos, desmayos…. Busque un lugar aparte y comparta la noticia utilizando las palabras más simples y claras que pueda.

• Puede hablarle de sentimientos, esto le permitirá conectarse y sentirse acompañado en el dolor.

•Es importante que los niños y niñas participen de los rituales. Aún y cuando es muy duro, permítale participar. Tome el tiempo para explicarle previamente en qué consiste y qué se hace en cada uno.

• Llorar esta bien. Evite decirle “tienes que ser fuerte” “tu (papá, mamá…) no quisiera verte triste” valide el llanto.

Por: Licda. Tatiana Carrillo Gamboa.
Psicóloga, Psicopedagoga.

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